La llave
La llave es un símbolo del silencio y el secreto, siempre fundamental en muchas tradiciones.
Se representaba en el umbral del lugar más sagrado y secreto de los templos porque recordaba a los candidatos a la iniciación el deber del secreto, pero, además está prometiendo la revelación de los misterios. En el mito de Edipo aparece la llave de oro que cerraba la boca del Hierofante que oficiaba los Misterios de Eleusis. Por su parte, las llaves del dios romano Jano abrían las puertas solsticiales. La sacerdotisa de Ceres llevaba una llave como insignia de su oficio. Antes, en el mundo egipcio, en los misterios de Isis la llave simbolizaba la apertura del corazón y la conciencia. Por fin, las llaves son atributo íntimamente ligado al papado, porque son las del cielo, las que fueron confiadas a San Pedro.
En masonería la llave simboliza la prudencia y la discreción. Es fundamental en los altos grados en relación con el Maestro Secreto. Es su joya, y es de marfil con un paletón en forma de Z, porque debe guardar los secretos bajo la llave. También existen la llave de marfil y la llave de oro en los altos grados.
En conclusión, dos llaves entrecruzadas son el símbolo y la joya del Tesorero de una logia.