Las mujeres en las organizaciones socialistas. Segunda Parte

Historia

Las elecciones alemanas del año 1912 supusieron un hito en la historia del SPD y del socialismo occidental. En el Reichstag, la Socialdemocracia alemana obtuvo 110 escaños, y los católicos, 93. Pues bien, las mujeres socialistas alemanas, aunque no podían votar, se implicaron para que el partido obtuviera dicho éxito electoral.

 

El Partido convocó a las mujeres a 26 reuniones simultáneas que se celebrarían en distintos distritos berlineses, a través de Vorwaerts, el órgano oficial, para el día 4 de enero a las ocho de la tarde. El anuncio insertaba el listado de los oradores, hombres y mujeres.

Las reuniones tenían un solo punto a tratar: las mujeres y las elecciones. El anuncio iba acompañado de un texto de Eugenio Ernst, figura fundamental en la organización del SPD en Berlín, y en el que se exhortaba a las mujeres berlinesas para que asistieran en masa a estos actos, además de pedir que divulgaran esta convocatoria. Había que demostrar que a las mujeres les interesaba la vida política alemana.

La campaña movilizadora contó con el concurso de la socialista Luisa Zietz (1865-1922), representante de las mujeres en la dirección del SPD, y figura fundamental del feminismo socialista. Zietz escribió un artículo en Vorwaerts que nos interesa reseñar porque en el mismo explicaba el sentido y significado de la campaña socialista para promover la movilización política femenina, aunque las mujeres no pudieran votar. En el artículo se recordaba la importancia de las elecciones de 1912 en la “lucha política de clases”.

Era deber de las mujeres obreras ayudar a los hombres en esta tarea porque estaban en juego las condiciones de existencia y de una posible vida mejor. Las mujeres sufrían todas estas políticas, además de la carestía de la vida y del aumento de los impuestos indirectos, siempre según Zietz. Pero, además, a las mujeres también les incumbían las políticas coloniales y militaristas, y de aumento del gasto en armamento por el riesgo de provocar una guerra donde morirían los hijos de los obreros en “beneficio de los capitalistas”.

Zietz insistía mucho en la cuestión de la guerra porque que afectaba de lleno a entorno. las madres. Recordemos que se estaba en plena paz armada. Las mujeres no podían votar, pero podían hacer votar a muchos hombres de su Ese era el principal objetivo, realmente. Los actos del día 4 de enero fueron un éxito porque asistieron unas veinticinco mil personas, teniendo en cuenta que eran reuniones exclusivamente en Berlín y alrededores.

Por otro lado, en vísperas del Congreso de Jena, en la Conferencia de mujeres socialistas, Clara Zetkin pronunció un discurso sobre el interés y el deber de las mujeres, interviniendo también Rosa Luxemburgo.

En la lucha por la emancipación de las mujeres, el Partido Obrero Belga, formación fundada en abril de 1885, sería uno de los primeros que trató la cuestión, ya en el Congreso de Quarengnon de 1894, cuando se adoptó la Carta del mismo nombre, que, en realidad, se había discutido en el del Congreso de Bruselas. Supuso el documento básico del Partido Obrero durante mucho tiempo. En el Congreso de Gante de 1893, Volders y Serwy presentaron una proposición, que se aprobó, donde se declaraba que el Partido perseguiría la supresión de todas las disposiciones legales que consagrasen la inferioridad civil, política y económica de la mujer, además de pedir sus derechos políticos. En todo caso, como vemos, el socialismo belga incluyó entre sus reivindicaciones las relacionadas con la mujer. En este sentido, con el tiempo se consiguió el reconocimiento del sufragio femenino en los denominados Consejos de Conciliación y en los de Industria, y las mujeres serían elegibles para todas las asambleas, desde los Ayuntamientos al Senado.

En la primera etapa de la Historia de este Partido se destacó la figura de la escritora y oradora Isabel Gatty de Gamonal. También habría que nombrar a Alicia Bron, Emilia Clayes y María Tilmas.

Sus vecinas de los Países Bajos también se movilizaron intensamente en los años veinte. en los años veinte contaba con una Federación de propaganda de las mujeres socialistas como una de las secciones del Partido Socialista, con plena autonomía en lo referente a la propaganda entre las mujeres. La secretaria de la organización era miembro y secretaria auxiliar de la Comisión Ejecutiva permanente del Partido. La Federación contaba con unos clubs con militantes del Partido, y encargadas de la propaganda de las ideas socialistas. Dichos grupos de mujeres convocaban sus propias asambleas. Los gastos corrían a cargo del Partido. Los grupos de mujeres elegían la Comisión Ejecutiva de su Federación, aunque la secretaria general era nombrada por el Congreso del Partido. Así pues, parece que se combinaba la aludida autonomía con una vinculación al Partido.

La Federación editaba el periódico titulado La Mujer Obrera, que comenzó siendo sufragado por el Partido, aunque después se financió a través de suscriptoras. Desde 1912, la Federación celebraba un Día de las Mujeres, aunque no parezca que fuera una fecha concreta, ya que se nos informaba que en 1927 sería en el mes de octubre.