Nos quieren destruir la Navidad o el ejercicio de la frivolidad

Política

En estos días navideños hemos conocido las declaraciones de un personaje de la televisión exponiendo que hay quienes quieren terminar con la Navidad, defendiendo, al parecer, la tesis de la presidenta de la Comunidad Madrileña. Al ser respondido en las redes, dicho personaje ha dicho que le daba igual que le identificasen con la presidenta.

 

Así pues, estimados lectores, imaginamos que la izquierda y sus aledaños quieren destruir la Navidad, como ya lo intentaría un gobierno municipal madrileño de izquierdas con la fiesta de los Reyes Magos, y como denunció una conocida política de la derecha española, un tanto díscola con relación a la disciplina parlamentaria de su partido, como se recordará, por si no se acuerdan de a quien me refiero.

Francamente, en estos días de frío, de lecturas y de escribir mucho pues he sentido una gran angustia no deseada a cuenta de estas declaraciones sobre la Navidad. No se qué hacer, a quien denunciar este hecho. Al gobierno no puedo recurrir porque seguramente es el responsable de todo esto. Puedo ir a Bruselas, esperando que el Parlamento apruebe alguna consideración contra las autoridades del Estado español, o puedo solidarizarme con esta gran preocupación en las redes sociales. Tengo que pensarlo.

Estamos ante un nuevo ejercicio de frivolidad de un sector ideológico de este país. Cuando dicho sector se relaja en Navidad con el asunto de la destrucción continua del Estado español, pues salen otras cosas que, oiga usted, son muy importantes y que deben movilizarnos. No sabemos muy bien cómo se destruye la Navidad como nunca tampoco sabemos cómo se destruye España, algo que viene ocurriendo desde, calculo yo, la Primera República por buscar algún origen en la lucha contra el centralismo. Pero eso sí, que se destruya o se intente destruir el Estado del Bienestar en la Comunidad de Madrid no constituye una preocupación, al parecer, de este personaje televisivo, ni del espectro ideológico de la derecha. Que las listas de espera en la sanidad sean interminables, que los profesores de la educación pública tengan la mayor carga horaria de toda España atendiendo a una creciente diversidad de nuestros alumnos, o que se paralice cualquier medida en favor de bajar los alquileres de los pisos, constituyen cuestiones muy secundarias, y más en estos días.

Y yo me pregunto, si usted es más de Santa Claus que de los Reyes Magos ¿se está usted cargando la Navidad o, mejor dicho, la Navidad española, es decir, que a lo de la destrucción de la Navidad se puede unir el tema eterno, el del patriotismo? Lo siento, pero yo es que no duermo en estas vacaciones escolares. Y luego, vienen estos de la izquierda con sus absurdeces de la sanidad, la educación y la vivienda, cuando la Navidad y España son atacadas por tierra, mar y aire.