Causas de la deforestación en la época moderna: el factor agropecuario
Para entender la cuestión de los árboles en el Antiguo Régimen hay que estudiar las características de la agricultura preindustrial, así como el ciclo demográfico antiguo. La presión demográfica en los momentos en los que el crecimiento natural de la población era positivo, es decir, cuando la natalidad superaba claramente a una mortalidad que, en todo caso, siempre fue alta en dicho ciclo, provocaba que se extendiesen los cultivos a través de las rozas, ya que la intensificación de los mismos era casi imposible por la estructura de la propiedad.
La extensión de los cultivos era la primera enemiga de los árboles, como si los bosques rehuyeran a las ciudades, algo que se comprueba claramente por la cantidad de topónimos que hacen referencia al retroceso de los bosques, como rompidos, rozadillo, quemado, desmonte, o leñeras.
En cambio, cuando llegaban las crisis por la escasa productividad de una agricultura extensiva con escasa tecnificación, se producían graves problemas de subsistencia, con muertes, además aumentadas por la incidencia de las enfermedades endémicas y epidémicas, que también tenían consecuencias sociales. Pero, en cambio, para los bosques eran momentos de respiro, ya que se frenaban o desaparecían las rozas, y podían recuperarse, o, al menos, generar un sotobosque en las tierras abandonadas. El ciclo volvía a cambiar de signo para los bosques una vez que se superaba la crisis.
Por otro lado, en las zonas de difícil aprovechamiento agrícola, como las sierras, el bosque podía resistir mucho mejor.
La agricultura extensiva, por lo tanto, fue un factor que influyó de forma negativa en los bosques. Se ha comprobado que la implantación de modelos extensivos en zonas de tradición agrícola intensiva fue la causa principal de la deforestación no conocida en el pasado. Así ocurrió, por ejemplo, en la Granada conquistada a los nazaríes a finales del siglo XV. Los cristianos llevaron a mayores alturas en un área geográfica caracterizada por una orografía compleja sus cultivos extensivos. Los árboles de las laderas pronunciadas, a salvo por los cultivos intensivos nazaríes, fueron talados.
La actividad ganadera, tanto la de tradición trashumante, como la más estabulada o estante, tuvo también su responsabilidad en el retroceso de los montes. La primera invadió bosques, y la segunda necesitó espacio para pastos en detrimento también de los bosques.