Los braceros de Yecla hacia 1924
Periódicamente aportamos testimonios sobre la realidad sociolaboral española de las primeras décadas del pasado siglo. En esta pieza hablamos de los trabajadores de Yecla hacia 1924.
Periódicamente aportamos testimonios sobre la realidad sociolaboral española de las primeras décadas del pasado siglo. En esta pieza hablamos de los trabajadores de Yecla hacia 1924.
Como es sabido, el Sexenio Democrático supuso el primer momento favorable para el desarrollo de la Masonería en España frente a un pasado de intensas persecuciones y extremas dificultades. La Revolución de 1868 trajo un nuevo aire de libertades y ese contexto fue clave para la orden.
Como es sabido, Paul Lafargue y Laura Marx se suicidaron en noviembre de 1911. El tenía 69 y ella 66. Su muerte causó honda impresión a los socialistas españoles, habida cuenta de la influencia que Lafargue tuvo en el origen del marxismo en España, por su importancia en el socialismo francés e internacional, y por la propia personalidad de Laura Marx.
En el primer número de diciembre de 1911 de El Socialista apareció la noticia en primera página. En la columna periodística se aludía a que Lafargue había dejado escrito que se suicidaba porque no podía “sufrir las enfermedades que le tenían postrado.” También explicaba que Laura Marx le siguió porque antes de sobrevivirle, “para llevar una triste vida de recuerdos, ha resuelto morir también con él”. Como no les había dado tiempo en la redacción y les faltaba espacio, esperaban al próximo número para tributarles un merecido homenaje.
Así fue. En el siguiente número el periódico obrero explicaba algunas de las circunstancias del suicidio, especialmente cómo se habían encontrado los cadáveres, en reposo y rodeados de orden. En la publicación se reprodujo una de las cartas que Lafargue había dejado. Allí explicaba su situación personal alegando que se había convertido en una carga para sí mismo y para los demás. Además, recordaba que desde hace tiempo había declarado que no quería pasar de los setenta años, por lo que había decidido cuándo y cómo sería su muerte, con una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico. Declaraba, además, que moría con la alegría de tener la certeza de que en un futuro próximo triunfaría la causa a la que había dedicado cuarenta y cinco años de su vida. Terminaba la nota con vivas al comunismo y al socialismo internacional.
El Socialista expresaba que estos habían sido los términos, que calificó de serenos, para justificar su resolución. Además, explicaba que su mujer no había querido sobrevivirle.
A continuación, el periódico español insertó una biografía de Lafargue, aludiendo a su paso por España, y a su trabajo con Iglesias, Mora y otros correligionarios, y colaborando en La Emancipación. Al final, se insertó una bibliografía de sus obras y traducciones, algunas de ellas con Laura Marx. Por fin, se informaba del sepelio del matrimonio en París el día 3 de diciembre, en el que estuvo Fabra i Ribas representando a los socialistas españoles. Los restos fueron incinerados, y hablaron Jaurès, Keir-Hardie y Kautsky, entre los principales oradores.
Hemos trabajado con los números 1338 y 1339 de El Socialista.
Rescatamos un texto de Paul Lafargue sobre lo que denominó “las pequeñas verdades socialistas”.
Seguimos estudiando los delitos y faltas que puedan cometer los masones en el siglo XIX, intentando aportar materiales para la reflexión, nos acercamos a las Constituciones de la Masonería española dependiente del Gran Oriente Lusitano, publicadas en 1870, en pleno Sexenio Democrático, momento de especial efervescencia masónica.
En el último número de El Socialista del año 1929 Julián Besteiro se atrevió con un artículo en la primera página titulado “Predicciones”. Hoy queremos glosar aquel texto, en otro fin de año.
En diciembre de 1930, Leoncio Sanz publicó en El Socialista un artículo para denunciar la situación social en la localidad vallisoletana de Peñafiel, y que nos sirve para conocer esta cuestión en vísperas de la Segunda República en esta parte de Castilla.
El librepensamiento español envidió siempre la fuerza de los librepensadores franceses por su influencia en la política. En enero de 1893 se informaba en las páginas de Las Dominicales del Libre Pensamiento que en el Congreso de los librepensadores galos de noviembre de 1892, ante las elecciones, se había tratado de un programa que se propondría a los candidatos que solicitasen el voto de los librepensadores.
El Gran Oriente de España, con Miguel Morayta como Gran Maestre, promovió en su seno que las logias investigasen y formasen una estadística sobre los conventos, monasterios y órdenes religiosas de sus zonas y se discutiese en su seno sobre los “inconvenientes de la vida conventual, y los privilegios que disfrutaban las órdenes monásticas”. Con todo ese material había que elaborar una memoria que debía enviar a la Gran Logia Simbólica. Las memorias serían sometidas a un Jurado, que debía decidir cual debía ser impresa. El decreto, firmado por Morayta, era de 10 de febrero de 1888, es decir, en plena Restauración, una época de resurgir de las órdenes monásticas en España. Algunas memorias se hicieron, pero no parece que se terminara de imprimir ninguna.
Rafael Urbano García fue un madrileño, periodista y escritor, colaborador en Vida Socialista y Conciencia Obrera. Cuando El Socialista pasó a ser diario entró como redactor del mismo en 1913. Al año siguiente fue director de “Fabio”. Perteneció a la Escuela Nueva y al Ateneo madrileño. Trabajó en el Ministerio de Fomento y en La Opinión a comienzos de los años veinte. Por otro lado, Urbano es muy conocido como teósofo y ocultista, además de helenista y traductor. Entre sus obras nos interesa destacar Historia del socialismo, parte antigua, la conquista utópica (1903). Murió en 1924.
Rafael Urbano realizó en noviembre de 1913 una interpretación crítica en relación con el taylorismo, que queremos reflejar en esta pieza. El título de su columna era bien significativo, “La explotación del espíritu”.
Trabajar con las fuentes nos depara sorpresas. Buscando materiales para nuestras investigaciones y publicaciones encontramos algunos textos que llaman poderosamente la atención por distintos motivos. El que aquí queremos glosar tiene la importancia de ser la traducción al castellano de un artículo de uno de los políticos más importantes de la III República francesa, Georges Clemenceau, y gracias a la publicación española Las Dominicales del Libre Pensamiento.
Finalizando el año 1927 se insertó un artículo de análisis en El Socialista titulado “la inferioridad social de la mujer trabajadora”, que nos parece sugerente para entender la postura del movimiento obrero de signo socialista sobre la situación de las trabajadoras terminando la década de los años veinte.
El concepto de “indiferentismo” es religioso y se referiría a la convicción de que, partiendo de la incuestionable existencia de Dios, sería indiferente, de ahí el término, adscribirse a un credo determinado. También se ha empleado en relación con la indiferencia, es decir, el descuido en el cumplimiento de los deberes religiosos. Esta segunda acepción tendría más relación con el de tibieza religiosa bajo la consabida fórmula de ser creyente, pero no practicante.
Sin lugar a dudas, el affaire Dreyfus movilizó a la sociedad francesa en el cambio de siglo de una forma intensa. El país se dividió claramente ante un hecho que terminó siendo un escándalo mayúsculo en el mismo corazón de la Tercera República sobre la acusación falsa, pero, sobre todo, por la condena injusta a un militar que no había traicionado al país, pero que se convirtió en una víctima propiciatoria en la tensión con Alemania, y que, por lo demás desató una oleada de antisemitismo y de acusaciones cruzadas entre izquierdas y derechas. La Masonería francesa también intervino. En esta pieza nos hacemos eco del manifiesto o acuerdo del Gran Oriente de Francia en el otoño de 1898, y que se tomó en una asamblea general con representantes de más de trescientas logias.
En este apunte queremos hacernos eco de la conferencia que el diputado socialista francés, figura fundamental en socialismo galo e internacional, Jean Jaurès dio en Bruselas en la primavera de 1894, y que conocemos a través de las páginas de Las Dominicales del Libre Pensamiento en su número del primero de mayo de ese año.
La Liga de Estudiantes Socialistas de Alemania celebró su VIII Congreso en el mes de noviembre de 1953, es decir, setenta años antes de publicarse este artículo, en la ciudad de Hamburgo. Estuvieron presentes delegados de treinta y cuatro universidades alemanas. En este aniversario recordamos lo que allí se aprobó en relación con España, y que comunicaron a la Federación de Juventudes Socialistas de España en el exilio.
En este breve apunte queremos hacernos eco de los libros que el periódico obrero socialista recomendaba en el mes de diciembre de 1928.
Compartimos con los pacientes lectores un resumen, muy resumido, de las ideas de Marx, por parte de M.H.P.G. Inack, publicado en el número del 10 de diciembre de 1911 de Vida Socialista. Creemos que es sumamente sugerente aportar textos del pasado porque nos permiten reflexionar.
La República de Oceana, es decir, The Commonwealth of Oceana puede ser considerada una obra utópica, publicada en 1656, una vez producida la primera Revolución Inglesa y ejecutado Carlos I, por el político y teórico James Harrington (1611-1677). Harrington defendía una idea republicana representativa, que hasta podría tener alguna inspiración veneciana, defendiendo la creación de un senado y una asamblea popular. Pero lo que nos parece más sugerente es que planteaba algunas ideas de una especie de protomarxismo, al afirmar que el gobierno vendría a ser una superestructura basada en la estructura de los intereses sociales y económicos, estableciendo que había una relación entre las dos.
La Editorial Apostolado de la Prensa publicó en 1899 un libro con el significativo título de Sacrílegos y traidores: la masonería contra la Iglesia y contra España. Al terminar el libro (páginas 54 y 55), se afirmaba que España era la nación más antimasónica del mundo, planteando el razonamiento fundamental del pensamiento tradicionalista e integrista sobre la identificación del país con la religión, y que luego heredó el franquismo.
El destacado intelectual y político socialista Fernando de los Ríos publicó en El Sol, y luego en El Socialista un artículo en el que hizo comentarios sobre la conducta conservadora de uno de los liberales más destacados, el conde de Romanones, en el mes de enero de 1924, es decir, ya asentada la Dictadura de Primo de Rivera. Al parecer, Romanones había confesado que era un enamorado de la Constitución de 1876. En esta pieza no nos interesan tanto las observaciones de Fernando de los Ríos sobre el político sino las que, al calor de estas declaraciones, hizo de la Constitución de la Restauración, porque nos parecen muy sugestivas por parte de un intelectual tan destacado y bien conocedor de la historia y la doctrina política.
¿Qué tienen en común la urbanidad y la masonería? Pues para Rossend Arús y Lorenzo Frau Abrines en su Diccionario enciclopédico de la Masonería, publicado en 1883 en La Habana, mucho, y al recuperar lo que ellos planteaban, queremos proponer un modelo educado de tratar con los demás en todos los ámbitos, sociales o políticos, y alternativo al caos y la violencia imperantes. Rescatar estas cuestiones que parece tan alejadas por ser de otro siglo y/o referirse a ese supuesto universo extraño de las logias masónicas, en un mundo donde muchas de las formas de cortesía social se han perdido. puede parecer anacrónico, aunque creemos que no, porque pueden darnos pistas para recuperar un clima civilizado en las relaciones sociales donde con tanta frecuencia se llega a perder el respeto de los demás.
Regresamos con esta pieza a uno de los temas que más hemos tratado en los últimos tiempos, esto es, los tipos de patriotismos en la Historia contemporánea de España, es decir, los dos modelos que se presentarían desde una perspectiva de izquierdas. En la Hemeroteca de El Obrero el lector interesado encontrará muchas de nuestras aportaciones a la cuestión. La que hoy presentamos no difiere de la tesis defendida en las anteriores entregas, aunque parece original la calificación de cada uno de los dos patriotismos, como, a continuación, vamos a exponer.
Emilio Corrales, autor de la sección de “notas internacionales” de Vida Socialista, aportó en enero de 1911 unos datos sobre el presupuesto casero de los obreros alemanes, que compartimos en este breve apunte, siempre interesados en las condiciones de vida de la clase trabajadora.